Alguien más.

Tristeza, soledad, (Jum) todo esto fue lo único que mi mente ha de pensar.
Desolado en un rincón obscuro, con un solo enemigo, mi gran espejo, me llama como si me odiara y me quisiera decir mis grandes defectos. Pinte mis labios de rojo y deje mi cabello largo, mientras mis venas derramaban el vino de un viejo amor asesino de mediocres ilusiones; me pongo una minifalda y rasuro mis piernas, estoy listo para que no me vuelvas a juzgar mi espejo, esta noche no seré el mismo emo de mierda, si no, la mujer que todos quieren en la cama arrugada y caliente. Tomo mi bolso rojo y con un solo aliento me veo en el espejo, diciéndome a mí mismo: "Hasta donde he llegado para sentir de nuevo el cálido tacto de un cuerpo" y entre titubeos, abro esa gran puerta negra entre mis viejas paredes de mármol, de desoladas ideas de mentiras y sexo...



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